La cocina francesa goza de fama internacional y cuando pensamos en ella nos vienen a la mente imágenes de croissants, baguettes, escargost, vinos y queso camembert. Sin embargo, esta perspectiva es simplista y reduce al estereotipo la riqueza y complejidad de la deliciosa cocina del país galo. Francia es vasta y cada región ofrece algo especial.

Macarons

Macarons (Foto de: Pixabay)

De hecho, gracias su maravilloso clima, a las influencias vasca y catalana, a la proximidad tanto al Mar Mediterráneo como a la costa Atlántica, el Suroeste de Francia ofrece una de las gastronomías más apasionantes, complejas y deliciosas de Europa, que te invita a quedarte y disfrutar. Si tienes la fortuna de visitar la Ville Rose, deberías dedicar tiempo suficiente a saborear su riqueza culinaria. Aquí te dejamos 10 manjares típicos que no
puedes perderte, al igual que no puedes dejar de leer la guía sobre qué ver en Toulouse en 3 días.

1. Cassoulet
Receta estrella de la región, el cassoulet es un rico y meloso guiso de judiones blancos con confit de pato (que se deshace en la boca) y embutidos de cerdo, como la salchicha tolosana. Es un plato que podría recordar a la fabada, pero con un toque gourmet. A diferencia del guiso asturiano, cuando el cassoulet está listo se espolvorea con pan rallado y grasa de cerdo, y se gratina hasta que adquiere una irresistible, crujiente y sabrosa costra dorada.

2. Saucisse de Toulouse
Este es el único producto de las carnicerías tolosanas que no se vende al peso. Pero entones, ¿cómo se pide? Sencillamente, indicando el número de comensales. Esta salchicha fresca se presenta siempre en una espiral gigante de la que el carnicero cortará un trozo tan largo como sea necesario para tu comensalía. Y en esa forma de espiral es como debe cocinarse en la sartén, 7 minutos por lado, y sin perforar su piel, para que conserve todos sus jugos. El acompañamiento más común es el aligot, un puré de patatas que contiene un 50% de Tomme d’Aubrac, un queso local suave, semi-curado y que funde muy bien, lo que le da al aligot su textura elástica tan característica.

3. Plache de fromages du Sud-Ouest
Mientras el Roquefort se lleva la fama, el sur de Francia es un cofre lleno de tesoros queseros. Algunos de los imprescindibles son los quesos jóvenes de leche cruda de oveja y cabra, maravillas más añejas como el Beufort d’Alpage o el Comté Réserve, o sorpresas cremosas y complejas como el Brillat Savarin. En Toulouse es muy común acudir a un mercado de abastos a la hora del almuerzo, o a un bar à vin a la hora del apero, sobre las 18h, para disfrutar de buenos vinos regionales maridados con tablas de los mejores quesos de la zona. ¿Se te ocurre una mejor manera de pasar la tarde?

Roquefort

Roquefort (Foto de: Pixabay)

4. La Fénétra
Se cree que conservamos esta tarta típica desde tiempos romanos, cuando la ciudad era conocida bajo el nombre de Tolosa. La palabra «Fénétra» proviene del latín «finestra», que significa «ventana». Este nombre hace referencia a la forma en que tradicionalmente se presenta este postre: dos capas de masa de bizcocho de almendras con una «ventana» en el medio que muestra el relleno, normalmente hecho a base de confituras de albaricoques o limón.

5. Foie gras de canard
Pisar el Suroeste francés y no rendirse ante el foie gras es casi un pecado culinario. Este tesoro gastronómico, embajador de la sofisticación francesa, tiene su cuna en Toulouse, la capital del pato por excelencia. Aquí, los maestros de la cocina han perfeccionado dos variantes que te harán viajar al paraíso con cada bocado: el «mi-cuit», cocido con sutileza al vacío en un baño de agua, y «a l’ancienne», bañado y confitado en su propia grasa. El resultado en ambos es una experiencia de hígado suntuosamente cremoso, con un sabor que te atrapa y te enamora. Sobre una tostada de pan local, con una pizca de sal en escamas y la frescura de la pimienta negra recién molida, es una caricia al paladar que podría sacarte una lágrima de emoción.

Foie gras

Foie gras (Foto de: Pixabay)

6. Rillette d’oie
Mientras que el foie gras es pura elegancia, el rillette d’oie es como su hermano rebelde, lleno de carácter. Nacido en la época medieval, este plato es fruto de la paciencia: imagina carne cocida lentamente, durante más de 12 horas, hasta que se despega del hueso y adquiere una textura tan tierna que se deshace al tocarla. Aunque puedes topar con rillettes de diferentes carnes y pescados, en Toulouse, el auténtico protagonista es el rillette d’oie, elaborado con carne de oca. Este manjar, intenso y con ecos de nuez moscada, es una maravilla en el paladar: jugoso, tierno y absolutamente adictivo.

7. Violettes de Toulouse
Cuenta la leyenda que, en tiempos de Napoleón III, un soldado francés, destinado a una misión en Piemonte, Italia, regresó con un singular presente para su prometida: un ramo de violetas. Aquel detalle, cargado de romanticismo, pronto se convirtió en el emblema cultural de Toulouse. Pero no te confundas, las violetas de Toulouse no son meros caramelos en forma de violeta como sucede en Madrid; son auténticos pétalos, delicadamente garrapiñados, como si fueran al mendras, uno a uno. Su aroma inconfundible y su entrañable historia los han convertido en el souvenir más popular de la Ciudad Rosa.

8. Garbure
Adentrándonos en la tradición culinaria, nos encontramos con la Garbure: un guiso con esencia. Un abrazo en forma de comida, donde la col, las patatas, zanahorias y alubias se entrelazan con jugosos trozos de pato o cerdo. Este plato robusto y repleto de sabor, originario de las regiones pirenaicas de Gascuña y Bearn, solía ser el motor que alimentaba a los campesinos en los fríos inviernos. Podríamos decir que es el primo francés del cocido español, pero con un toque inconfundiblemente sureño. Cada cucharada es un viaje por el corazón del sur de Francia.

9. Jambón Noire d Bigorre (DOP)
El «Porc Noir de Bigorre», también conocido para los amantes del buen comer como el cerdo negro de Bigorre, es un emblema del suroeste francés. Originario de la región de Bigorre en los Hautes-Pyrénées, este cerdo de lustroso pelaje negro y patas estilizadas deambula libremente, nutriéndose de trufas, bellotas, frutos silvestres y raíces. Y es precisamente esa dieta libre y natural la que dota a su carne de una calidad e infiltración de grasa excepcionales. De este cerdo se obtiene el exquisito «Jambon Noire de Bigorre», un jamón con denominación de origen que se erige como una de las joyas de la corona en la gastronomía francesa. Al probarlo, cada bocado te susurra la esencia y la tradición culinaria del suroeste francés.

10. Pastís Gascon (croustade aux pommes)
Sumérgete en la dulzura del suroeste francés con el Pastís Gascon. En algunas zonas, lo llaman «Croustade aux Pommes», pero bajo cualquier nombre, este postre es una oda a Gascuña. Imagina finas y crujientes láminas de masa filo, cada una impregnada con el seductor aroma de la mantequilla, envolviendo un corazón de manzanas caramelizadas. Pero no es solo manzana lo que esconde: el Armagnac, ese brandy tan característico de la región, y en ocasiones, la vainilla, añaden notas profundas y embriagadoras al conjunto. Su origen humilde, sí, nacido en las cálidas cocinas de las casas campesinas. Aquí, las manos expertas de generaciones han convertido ingredientes locales simples en obras maestras de la repostería. Las manzanas, tan comunes en la región, encontraron en la masa filo su pareja perfecta, dando vida a un postre que trasciende el tiempo.

Conclusión

Toulouse es una sinfonía de sabores, una experiencia gastronómica que no puedes, ni debes, omitir. Ahora, ya sea que planees un recorrido relajado de 4 a 5 días o una breve escala en tu ruta por el Sur de Francia, abarcar toda su culinaria puede ser un titánico desafío. Un atajo delicioso para adentrarte en los secretos de su cocina en solo unas horas es un tour gastronómico guiado, como los que propone Toulouse Gourmet Tours.

Toulouse Gourmet Tours

Toulouse Gourmet Tours

No podemos dejar de sugerirte el Toulouse Food & History Tour, guiado por Alejandro, un chef español que, desde 2018, ha dejado su huella en la Ciudad Rosa y se ha rendido a los encantos de la gastronomía local. A lo largo de 3 horas, y en grupos reducidos, podrás descubrir los rincones más sabrosos del histórico barrio de Carmes: mercados, puestos, restaurantes y tiendas de ultramarinos que esconden las joyas culinarias de Toulouse. Pero no solo se trata de degustar, sino de descubrir: Alejandro narra fascinantes historias de Toulouse, sus recetas ancestrales desde tiempos romanos, pasando por la edad media, hasta nuestros días. Una experiencia altamente recomendable.