En este post vamos a descubrir los rincones que ver en Broto, un encantador pueblo de la provincia de Huesca.
Se ubica junto al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y está atravesado por el río Ara. Y esconde un sorprendente lugar, la maravillosa Cascada de Sorrosal.
Broto, que se puede visitar en un día, incluso en una mañana o una tarde, es ese pueblo al que el ambiente montañero y rural le invade por completo y que conserva aún ejemplos de las casas tradicionales pirenaicas.
Sus calles, sus edificios y viviendas, el río, la montaña y los prados verdes hacen de Broto un idílico lugar, perfecto para desconectar de la gran ciudad y conectar con la naturaleza.
Un pueblo que durante la Edad Media fue un punto estratégico en la defensa de los Pirineos, cambiando de manos varias veces entre reinos y señores feudales.
Ya en el siglo XIX, comienza a ser relevante en la zona el turismo debido, en gran parte, al precioso Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Poco a poco fue creciendo el interés por la zona llegando actualmente a ser fundamental para la economía.
Para aparcar en Broto no suele haber problemas, pero un buen lugar es el párking municipal Cascada del Sorrosal, junto a la carretera que se dirige al pueblo de Oto. Otra zona es el aparcamiento municipal, a la salida del pueblo por la carretera N260a.
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